domingo, 22 de marzo de 2020

El Nilo y la Cultura Egipcia

En la antigüedad, la inundación anual del Nilo, que ocurría entre julio y octubre, cubría la mayor parte de las tierras del valle y del delta del Nilo.

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El Nilo no es sólo un río, sino que es el padre de la vida, el dios secreto surgido de las tinieblas secretas (las fuentes del Nilo, a más de 6.500 km de su desembocadura, no fueron descubiertas hasta mediados del siglo XIX), el dios que inunda los campos, el que apaga la sed a los rebaños, es aquel que hace crecer los granos.

La crecida estival del Nilo (en junio el río empieza a aumentar paulatinamente su caudal; en julio las aguas se vuelven cenagosas, y en agosto las aguas desbordadas anegan las llanuras colindantes) hace que el trigo fluya regularmente a los graneros, que todo renazca, que todo reciba alimento. 

De esta forma fue vital para la cultura egipcia. Este proporcionó el sustento y jugó un papel crucial en la fundación de la civilización egipcia. Los egipcios cultivaron trigo, cebada y lino gracias a las inundaciones del río (las riadas), además de tomar de este abundante pescado y papiro.

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Las aguas del Nilo dividen el Egipto faraónico en este y oeste, en norte y sur, a ambos lados crecen los juncos y los matorrales; en el desierto, la palmera datilera se acomoda a la escasez o a la falta absoluta de agua.

Cuando se habla de los dos Egiptos, se alude a un Egipto del Norte y un Egipto del Sur. Al norte, el Bajo Egipto (según el sentido de la corriente) se corresponde aproximadamente con el delta; es el Egipto  triangular, donde crece el papiro. Al sur, el Alto Egipto, el Egipto longitudinal, en el que arraiga la flor de loto. 





viernes, 20 de marzo de 2020

Arte Egipcio - Arte para la eternidad

La civilización egipcia se caracterizó por una profunda creencia en la resurrección y en la eternidad. El miedo y la ansiedad instintivos ante lo desconocido obligaron a los seres humanos a respetar todos los poderes de la vida, tanto los ocultos como los aparentes, especialmente los cósmicos. La religión tuvo aquí sus cimientos y estuvo definitivamente influida por este hábitat y esta naturaleza.

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Annubis - Dios de los muertos
Los fenómenos cósmicos, especialmente el sol y la luna junto al Nilo, con sus periódicas crecidas, tenían una gran influencia en el sistema de creencias. El sol tiene un ciclo diario, sale por la mañana, cruza el cielo y se pone, y el ciclo se repite al día siguiente y así sucesivamente. La luna comienza en un creciente a principios de mes, luego pasa por varias fases durante el mismo. El Nilo tiene un ciclo anual, que pasa por la inundación y después la bajada de las aguas. 

Los tres fenómenos universales tienen un ciclo idéntico: nacimiento, vida, muerte y renacimiento. La creencia en el renacimiento y en la eternidad en el Antiguo Egipto comenzó por su relación afectiva con estos fenómenos. Lo que animó a los egipcios a creer en la reencarnación después de la muerte fue ver a muertos que les hablaban en sueños. A partir de ahí, el antiguo egipcio se construyó una imagen de sí mismo en el otro mundo e imaginó otra vida similar a su existencia real, pero interior.

Por eso, los egipcios usaban términos como "ir a la vida" y la "vida repetida" para describir a la muerte. Así es como el egipcio definía la muerte, como otra parte de su persona para la que debía prepararse, de forma que momificaba su cuerpo, se hacía estatuas que le representaran y se construía una tumba con muros esculpidos que le garantizasen la resurrección y la eternidad.

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Annubis - el guardián de la tierra de los muertos

En el Antiguo Egipto, además, la divinidad del rey fue fundamental en el sostenimiento del sistema político. El rey era el representante de Horus en la tierra, de manera que se le conocía por este nombre y por otros que demostraban su divinidad, como hijo del adorado Ra y también Dios Perfecto, y Gran Dios.  Estaba emparentado con todos los dioses y era su primer sacerdote. 

Las creencias religiosas impregnaban toda la vida de los antiguos egipcios, su escritura, sus técnicas textiles y todas sus formas artísticas y culturales.

Annubis

Anubis era considerado el guardián del inframundo, un dios con cabeza de chacal, asociado con la momificación y el transporte de las almas ante Osiris para su juicio final.

En épocas tempranas del los antiguo Egipto, Anubis, también conocido como Anpu, era considerado como el dios de los muertos. Sin embargo, posteriormente cuando Osiris asumió este papel, Anubis se convirtió en el dios encargado de los funerales, y el viaje de los muertos hasta la sala del juicio en el inframundo, del que también era el guardián.

Es uno de los dioses egipcios más antiguos, que tenía el cometido de guiar a los muertos al Más Allá, además de presidir sepulturas. También era el protector de los sacerdotes embalsamadores. Él mismo ayudó a Isis a embalsamar a Osiris. En su comitiva, según el Libro de los Muertos, tenía a siete espíritus.

Se le representaba como hombre con cabeza de chacal, sosteniendo el cetro real; su cara es de color negro, emulando la putrefaccion de los cuerpos. La asociación con el chacal se debe, probablemente, al hábito de los chacales de desenterrar  las tumbas para alimentarse.




Fuentes:
Mamdouh Eldamaty - Director del Museo Egipcio de El Cairo.
https://www.elplural.com/autonomias/cataluna/a-que-debe-su-nombre-la-operacion-anubis_109813102
https://es.wikipedia.org/wiki/Anubis



domingo, 15 de marzo de 2020

Las grandes etapas de la historia egipcia

Las grandes etapas de la historia egipcia, las diversas facetas de la función real: la administrativa, la religiosa y la política, pero también su vida familiar y la fastuosidad de sus ritos funerarios.

La monarquía egipcia, su carácter divino y su dualidad, representa la unión de las Dos Tierras: el Alto y el Bajo Egipto.

En el antiguo Egipto había que destacar una serie de factores que determinan su cultura, ante todo los factores geográficos. El Nilo, un oasis en el desierto sahariano, con sus dos zonas bien diferenciadas, el Valle y el Delta, que determinan las dos regiones del país conocidas como el Bajo y el Alto Egipto.


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El río Nilo es, sin duda, la arteria que vertebra el país, su única vía de comunicación interior; regula todas las actividades de sus gentes que, sin lluvias ni otras fuentes de agua, dependen para su subsistencia de sus periódicas crecidas estivales. 

Los factores religiosos se estructuran en torno a dos ciclos, el de Ra, dios solar y el de Osiris, dios y juez de los muertos. Los innumerables dioses egipcios se agrupan en tríadas, padre, madre e hijo. Ptah, Sejmet y Nefertum en Menfis; Amón, Mut y Jonsú en Tebas; y sobre todo, Osiris, Isis y Horus, que son los más venerados.

En cuanto a los factores políticos hay que recordar que la estabilidad de la monarquía egipcia reposaba sobre el carácter divino de su rey, hijo de Ra, que era también encarnación de Horus en vida, y de Osiris tras su muerte. Al faraón se le suponía responsable, no sólo del bienestar de su pueblo, sino también del orden del universo o maat.

Si la capacidad del monarca para asegurar el maat mermaba, significaba que había disminuido su fuerza vital, bien a causa de una enfermedad o de los años.  Por ejemplo, una sucesión de sequías, de malas cosechas o de cualquier otro tipo de desastre podía indicar que algo así estaba sucediendo, y había que ponerle remedio; para ello se recurría a la ceremonia sed o jubileo real, en la cual, mediante una serie de rituales mágicos, volvía a recobrar su vigor juvenil y se coronaba de nuevo como rey.


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Los factores artísticos estaban determinados principalmente por dos elementos: el culto al faraón vivo o muerto, que en la realidad se traduce en la propaganda política mejor estructurada que se conoce, y por una concepción de un más allá eterno y beatífico, pero cuyo disfrute estaba condicionado, en primer lugar, por la conservación del cadáver del individuo o de algo que le representase, bien su estatua o una pintura, o incluso una simple inscripción con su nombre; y en segundo, que en el Juicio de los muertos, cuyo tribunal presidía Osiris, fuese declarado justo.

Aunque el pensamiento egipcio sea rigurosamente dualista y se funde sobre la necesaria asociación de contrarios, la institución monárquica tiende a recomponer los elementos geográficos e históricos en un sistema de pares antinómicos.

Mediante la acción y la palabra, el faraón es el creador del espacio egipcio donde se proyecta la simetría que rige la organización del universo, del cielo  y de la tierra, de los dioses y de los hombres.

A Egipto se le conoce como el País de las Dos Tierras, el valle del río, Alto Egipto, encajonado entre desiertos y su amplio delta o Bajo Egipto. Es también el País de los Dos Nilos, el visible y el subterráneo; de las Dos Señoras, la diosa buitre Nejbet, patrona del Alto Egipto y la diosa cobra Uadjet, que tutela el Bajo Egipto; el País de la Tierra Roja (el desierto) y de la Tierra Negra (el suelo fértil). 


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Es el País de Horus y de Seth; tiene por emblemas la abeja y el papiro en el Bajo Egipto y la juncia y el lirio en el Alto Egipto; y por último, el rey porta dos coronas, la blanca por el Alto y la roja del Bajo Egipto.

Estas dualidades enuncian la perfección de una totalidad. De igual forma, el poder del faraón se basa en una bipolaridad: "Tú has nacido a causa de Horus y a causa de Seth". Esta doble monarquía es la condición y la expresión del mantenimiento del equilibrio cósmico. 

Además, la fundación de la monarquía egipcia es la consecuencia de una acción bélica, de la victoria de un príncipe del Sur sobre la población del Delta. Según los testimonios arqueológicos, la expedición del rey Escorpión precedió a la de Narmer (en torno al año 3000 a.C.). 

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La paleta de Narmer

Sobre la cabeza de su propia maza de guerra, que Escorpión dedica a su dios local en Hieracómpolis como símbolo de su triunfo, se representa al rey con la alta corona blanca del Alto Egipto, abriendo un canal y en una procesión ritual, acciones que evocan la conquista del nuevo territorio. A su sucesor Narmer se debe la organización política y administrativa del Estado.


viernes, 13 de diciembre de 2019

¿Qué es una Dinastía Faraónica?

La dinastía faraónica refiere a una secuencia convencional de Reyes que ha sido determinada en función de criterios distintos del familiar.

Para la historia de Egipto, una dinastía faraónica no es una familia reinante. En general, el último rey de una dinastía egipcia autóctona, es el hermano, el padre o un pariente mas o menos lejano del primer rey de la dinastía siguiente.

Hay razones de carácter ritual o de carácter geopolítico que determinan los cambios de dinastía. Por ejemplo, en función de la capital desde la cual esta dinastía gobierna. O en función de un cambio en el ritual funerario. 

Puede pasar que una misma familia comporta distintas dinastías sucesivas.

Las Etapas de la Historia de Egipto son:
  • Reino Antiguo
  • Reino Medio
  • Reino Nuevo


Estas etapas están separadas por los llamados "Períodos Intermedios". Estos períodos son etapas de disgregación política donde las dinastías locales asumen el poder en sus territorios.

Las etapas centrales fueron definidas a mediados del siglo XIX y son etapas de fuerte centralización política, con una monarquía fuerte. Presencia de un Estado fuerte y centralizado.

Hay una época previa al Reino Antiguo que es la época Tinita y dos épocas posteriores al tercer período intermedio: La Baja Época y la Época Grecorromana. 

Toda la historia dinástica de Egipto quedaría divida así: 

  • Época Tinita
  • Reino Antiguo
  • Primer Período Intermedio
  • Reino Medio
  • Segundo Período Intermedio
  • Reino Nuevo
  • Tercer Período Intermedio
  • Baja Época
  • Época Grecorromana

A su vez, estos periodos se subdividen en "Dinastías", término propuesto por Manetón. Manetón fue un sacerdote egipcio de la ciudad de Seberitos, en el Delta. En el siglo II A.C. escribe una obra llamada "Aegyptiaca", que la escribe en griego, y trata sobre la historia de Egipto.

Un Imperio siempre es un Reino, y un Reino no necesariamente es un Imperio. 

La Primera Dinastía comienza con la unificación de las Dos Tierras, el Alto y el Bajo Egipto, atribuida por el historiador egipcio Manetón (siglo III a. C.) a Menes, quien ha sido identificado con Narmer (o Aha). 

Menfis fue elegida como la residencia real. Saqqara se convirtió en la necrópolis real; un gran número de mastabas de la dinastía se encuentran en el borde noreste de la meseta de Saqqara. Un tazón de piedra grabado con el nombre de Narmer se encontró bajo la pirámide escalonada de Dyeser. 

Sin embargo, también se han encontrado tumbas reales de la época dinástica temprana en Abidos, y se cree que Narmer está enterrado allí. Además de Abidos, Hieracómpolis, la capital del Alto Egipto, también siguió siendo un centro religioso. El sucesor de Aha fue Dyer, cuya tumba en Abidos se consideró más tarde como la tumba del dios Osiris. Dyer logró una importante victoria sobre Nubia, como se muestra en un relieve tallado en las rocas cercanas a la segunda catarata del Nilo.